jueves, 9 de septiembre de 2010

Todo era perfecto, no parábamos de comer, reír y beber, todas juntas, hasta esconderse sol..

Todo era perfecto, solo escuchaba risas y más risas a mi alrededor.
Estaba con 7 amigas mías, de las cuales amigas verdaderas solo eran 2; habíamos preparado todo lo necesario para que no se nos olvidara nada en casa. Teníamos un mantel a cuadros rojo intenso (o rojo puta, como lo llamaba Paula), a juego con la nevera portátil. Sólo que esta ultima estaba abarrotada de intensas fresas del mismo color del fondo, resaltando el contorno blanquecino opaco de la misma.
Paula, era la típica chica que con solo mirarle sabes que te va a caer bien. Tiene carácter, pero se muestra de lo más afable. Siempre que no le estropees o pierdas algo de su ropa (en cierto modo, tiene toda la razón), le caerás genial.


Era el "Día del Picnik", por eso estábamos tan nerviosas. Todos los años lo celebramos, y este no iba a ser menos, los pasteles, los hizo mi madre, y la cubertería la trajo Marlene, otra de mis amigas.
Marlene es extranjera, de un tono de piel oliváceo y su buena mata de rizado pelo negrizo, hace que resalten sus ojos característicamente estilizados.


Nos encontrábamos en un frondoso bosque, en el cual, unos kilómetros más a dentro de esa extensa pinada podíamos observar una lujosa y encantadora balsa de agua transparente. (No es que sea un lugar de sueño, qué va..solo que nosotras lo veíamos con buenos ojos...).
Así, que como buena fotógrafa que soy, invité a mi cámara a acompañarme. Como siempre, respondió encantada.
Hicimos varias fotos y ....Tonta de mi!, se me había olvidado el móvil en el coche!.
Gracias a Dios,  tenemos amigos que conducen, llegamos a aquel monte frondoso, por ellos. 
La verdad es que son chicos encantadores, dispuestos a acompañar a unas jóvenes caprichosas como lo eramos nosotras. Y como es normal, con tanto alago al que me refiero a ellos, para no perder su reputación de buenos amigos, dieron la vuelta y me trajeron el móvil.
Xé, qué chico, es un amor! (como diría Martha.)
Martha es...bueno, Martha es Martha. Tiene sus manías, como todo el mundo..pero ella es la María de las manías. Lo bueno, es que lo reconoce. Aunque sea de pequeña estatura, es encantadora y radia tanta energía que a su lado, te sientes más viva que nunca.


Primero empezamos por los pasteles..luego, con el "jennessee Whiskey del no. 7", vamos el típico Jack Daniel's que había traído de Austria, por ser tan típico de la zona (me fui de vacaciones allí y tenia que traer buenos regalos). 


Me encantaba el día del Piknic por los rituales que hacíamos, eran misteriosos y muy divertidos. Nos pusimos, la "corona de Hadas", cada una tenía la suya. Está compuesta por ramas de árboles aún tiernas enredadas entre sí formando una esfera. Algunas, decoradas con flores. Se ponían en la cabeza. Ese día, todas teníamos que ir de blanco, como era tradición.


Imaginaos... 7 chicas adolescentes en un bosque al atardecer, todas con un vestido blanco muy similar y coronas de Hadas en la cabeza, cogidas de la mano y cantando alrededor de un árbol.
Esas éramos nosotras, ese era el "Día del Picnik". 


Pensaréis ..que estúpidas crías!.
Pues para nada.
Esa era una invocación. 
Una invocación al Dios Dioniso


Este Dios, es inspirador de la locura ritual y el éxtasis, a parte de tener gran importancia en la mitología Griega.
Nosotras 7 adorábamos al Dios Dioniso, y por eso nos encantaba perder el control bebiendo, incentivando nuestra locura y la sed del descontrol.
También se dice de Dioniso, su capacidad de unir los lazos entre los vivos y los, no vivos.


No somos raras, ni estamos colgadas, solo somos Ménades.


Las Ménades son seres femeninos divinos estrechamente ligados el Dios Dioniso.
Por eso cada año, le invocamos para poder una vez más sentir culto orgiástico con él.
Nos encanta la violencia, el derramamiento de sangre, sexo e incluso la mutilación e intoxicación.


Lo que no os he contado es, que en aquel árbol, en el cual estábamos danzando alrededor, estaban degollados distintos animales, conejos, ratas, gatos e incluso, un collie (raza de perro característica por su hocico alargado y una multitud de cálidos colores en su pelaje), cullos corazones habían abandonado sus cuerpos para alimentarse de los nuestros.


Esa era la manera en la cual le hacíamos culto a Dioniso, había que comer carne roja, para llegar a tener esa comunicación.
Era muy divertido!, a todas se nos ponían los ojos en negro y no parábamos de recitar:
"αυτοί βλέπω σε εμείs we're έτοιμος ω Θεόs Dioniso , δικό σου gist arα λατρεύω", (en griego); constantemente.
Significa: "Ven nosotras, estamos preparadas, oh dios Dioniso, tu esencia hará culto"
Nos pasamos toda la noche. 


A la mañana siguiente, como buenas hijas, volvimos a casa.
Nadie preguntaba nada...según nuestras ignorantes familias, estábamos en casa de una amiga haciendo un vídeo que nos pedían en el colegio todos los años, para la clase de Inglés. He ahí nuestras vestimentas.


¿Será verdad, eso de que nada es lo que parece?

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